La válvula aórtica abierta permite el paso de sangre
oxigenada desde el ventrículo izquierdo hacia la arteria
aorta durante la sístole, asegurando el flujo sanguíneo
hacia todo el cuerpo.
La válvula aórtica cerrada evita el retorno de la sangre
desde la aorta hacia el ventrículo izquierdo durante la
diástole, asegurando un flujo sanguíneo unidireccional
en el sistema cardiovascular.
Válvula venosa dañada. Disfunción valvular que permite el reflujo
sanguíneo, provocando acumulación de sangre, aumento de presión
venosa, hinchazón y desarrollo de várices e insuficiencia venosa.
Válvula venosa dañada. Alteración funcional donde la válvula
no evita el reflujo sanguíneo, provocando acumulación de sangre,
aumento de presión venosa, dilatación de las venas y síntomas
como dolor, hinchazón y pesadez.
Válvula venosa varicosa. Disfunción valvular que permite
el reflujo sanguíneo, provocando acumulación de sangre,
dilatación venosa y síntomas como dolor, inflamación y
pesadez en las piernas.
Las válvulas cardíacas regulan el flujo sanguíneo dentro del
corazón. Incluyen las válvulas mitral, tricúspide, aórtica y
pulmonar, que se abren y cierran para asegurar una circulación
unidireccional.
Las válvulas cardíacas abiertas permiten el paso de la sangre
entre aurículas, ventrículos y arterias. Las válvulas mitral,
tricúspide, aórtica y pulmonar regulan el flujo sanguíneo y
garantizan una circulación unidireccional.
Válvulas venosas varicosas. Alteración valvular que permite
el reflujo sanguíneo, causando acumulación de sangre, dilatación
venosa, hinchazón, dolor y pesadez en las piernas.
Vena con válvula varicosa. Alteración venosa donde las válvulas no
cierran correctamente, permitiendo el reflujo sanguíneo y provocan
dilatación, pesadez e insuficiencia venosa en las extremidades.
Vena sana y con várices. Comparación entre una vena con válvulas
funcionales y otra con insuficiencia venosa, donde el reflujo sanguíneo
provoca dilatación, dolor, hinchazón y alteraciones visibles.